viernes, 25 de agosto de 2017

Te lo cambio.

Te cambio el olvido por siete suspiros interminables, uno por cada mes que he pasado soñándote.
Por 244 respiraciones, que son más o menos los días que he pasado pensándote.
Te lo cambio por los 120 días que le quedan al año.
O por 200 mariposas, que bien podrían ser las miradas fugaces que hemos cruzado.
Te lo cambio por un millar de pétalos, esos que gasté jugando al "me quiere, no me quiere". Y resultó que no. Entonces te los cambio.
Por los cientos de veces que le pregunté a la luna por ti.
O tal vez por las mil sonrisas que se me escapaban cuando pensaba en ti.
Te lo cambio por los lápices que he gastado escribiendo las seis letras de tu nombre.
O quizás por las decenas de castillos en el aire que construí para nosotros.
Por siete textos cortos y una especie de poema.
Por noches de insomnio.
Por sueños extraños.
Te cambio el olvido por cualquier cosa. De seguro te será fácil, lo único que quiero es ya no acordarme de ti. Que se desvanezca tu imagen de mi mente, que desaparezca el recuerdo de tu sonrisa. Que un día me despierte y ya no pueda, ya no sepa pensar en ti.