La noche no está cerca, la noche está encima. Se cierne despacio sobre nosotros, nos atrapa. Las estrellas sólo miran. Y callan, callan porque no tienen nada qué decirnos. Porque todo esto ya pasó. De vez en cuando un trozo de ellas se desprende y cruza el cielo por un instante, pero es solo eso: un instante en medio de la noche fría y del silencio. En medio del batir de alas que se escucha cerca, muy cerca ; pero que no me da miedo. Descubro eso con una sonrisa. Y me entran ganas de gritárselo al cielo.
Y las estrellas caen lentamente. Como desafiandome a gritarlo. Pero no. Mis labios están sellados. Y ahora la que calla y sólo mira soy yo. Lo hago como una revancha contra la nada. Contra esta nada que no es más que un segundo en medio de este tiempo que no termina.
He hecho un voto de silencio por esta noche, por lo que dure la madrugada; hasta que el sol se asome, hasta que la luz lo inunde todo. La risa no cuenta, porque está hecha de otra cosa que es superior a las palabras.
16 de enero 2017.
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